El primer día de cole siempre es un poquito difícil. Volver a madrugar, los nervios, las ganas de reencontrarnos, la incertidumbre ante lo que nos espera, esa angustia que a veces aparece cuando toca separarnos de las personas que queremos… y un montón de emociones que llegan todas a la vez y que, a veces, ni siquiera sabemos muy bien dónde colocar.
Por eso, durante nuestra primera mañana, intentamos que hubiera tiempo para todo: para sentir, para hablar, para jugar y, sobre todo, para volver a encontrarnos.
Nos hicimos fotos para guardar este primer recuerdo del curso, nos regalamos abrazos, disfrutamos de alguna que otra dinámica y compartimos historias de nuestro verano. Poco a poco, fuimos llenando el aula de voces, risas y experiencias y haciendo que los nervios fueran dejando paso a la confianza.
También hubo tiempo para descubrir de nuevo nuestras clases, reencontrarnos con nuestros juguetes y rincones favoritos y conocer alguna cara nueva: nuevos compañeros, nuevos maestros y nuevas personas que formarán parte de nuestras aventuras durante este curso.
Porque empezar un nuevo curso es mucho más que volver al cole. Es comenzar de nuevo, descubrir, conocer, aprender y sentir.
Nuevos comienzos, nuevas emociones y, sobre todo, nuevas ganas de aprender.
Y este año tenemos una misión muy especial: aprender a escuchar todo aquello que sentimos y descubrir que todo lo que siento importa.
¡Primer día superado!
Ahora sí… ¡que empiece la aventura!

























