Como tenían que llenar las garrafas con cubos, crearon un embudo para desperdiciar el mínimo agua posible. Se dieron cuenta que necesitaban otro más pequeño porque en algunas garrafas no entraba y se salía el agua.
Tras los días de vacaciones, montones de hojas y ramitas habían caído en los bancales, en las aromáticas y en la tierra que los rodea. Así que, estos chicos tan dispuestos dejaron el huerto espectacular. Trabajaron en equipo y repartieron las responsabilidades entre todos y también... se lo pasaron pipa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario